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Producción Radiofónica
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escrito por Simon Elmes
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martes, 06 de enero de 2009 |
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Sometidos a las múltiples presiones de una vida vertiginosa, ¿estamos perdiendo la capacidad de escuchar? ¿Estamos perdiendo el placer de disfrutar del poder evocador del sonido? Quizás no todo este perdido. Este artículo hace referencia a algunas experiencias de arte sonoro en el éter británico y exhorta a oyentes y productores radiofónicos por igual a dejar que los sonidos emerjan desde los agujeros donde han permanecido ocultos durante demasiado tiempo.
Pobres en tiempo
«Mi equipo –dijo el director de la revista– es tan pobre en tiempo, en la actualidad». Una onda de reacción se extendió por la habitación. Un grupo de altos directivos editoriales de la British Broadcasting Corporation (BBC) estaba en plena reunión mensual de departamentos y comenzó a mover sus cabezas en señal de asentimiento. Pero esta frase, este neologismo, importado del mundo del comercio y de la mentalidad apresurada de la Harvard Business School, atrajo y paralizó la atención. Hubo sonrisas ante el uso de esa jerga, pero también un reconocimiento del hecho de que la “pobreza en tiempo” es una aflicción que muchos en Occidente padecemos.
Pasamos a toda prisa de nuestras camas al tren de cercanías, las orejas engalanadas con auriculares que reproducen desde el I-Pod archivos de música descargados durante la noche. Sentados en nuestras oficinas, leemos un diluvio de correo basura que atasca nuestros buzones con noticias indeseadas sobre el sustituto más reciente del Viagra. Limpiamos nuestros correos electrónicos, nos abrimos paso de una urgencia a la siguiente, asaltados por llamadas y señales de "llamada en espera". Realizamos múltiples tareas y las descripciones de nuestros trabajos abarcan responsabilidades cada vez más amplias. No es de extrañar, por tanto, que seamos "pobres en tiempo". Sea el primero en comentar el artículo | Agregar a Favoritos (0) | Cite este artículo en su sitio | Lecturas: 0 |
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Producción Radiofónica
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escrito por Sol Rezza
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sábado, 28 de junio de 2008 |
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Dibujo por Exepot Para poder realizar un buena locución hay que saber Vocalizar correctamente, Modular y tener una buena Dicción. Aquí algunos ejercicios que te pueden ser de utilidad. La vocalización: Saber Pronunciar correctamente cada letra de una frase es de suma importancia para una buena locución. El primer ejercicio de vocalización es abrir lo más que podamos la boca (cuidado sin dislocarnos) y mantenerla abierta por unos 10 segundos. Realizarlo 5 veces por la mañana y otras 5 por la noche. Sea el primero en comentar el artículo | Agregar a Favoritos (11) | Cite este artículo en su sitio | Lecturas: 412 |
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Producción Radiofónica
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escrito por Sol Rezza
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sábado, 28 de junio de 2008 |
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Dibujo por Exepotes Ejercicios con letras. La letra S: Sabueso,Sabroso,Sacerdotisa,Sadismo,Sazonar, Sociedad,Sebáceo,Sensitivo,Positivo,Séquito, Seseo,Seroso,Sesenta,Sesera,Sésamo,Sesión, Potestad,Mástil,VastoPasta,Asco,Damasco, Fideos,Lápices,Raíces,Blocks,Sextetos. Sea el primero en comentar el artículo | Agregar a Favoritos (7) | Cite este artículo en su sitio | Lecturas: 243 |
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Radio Experimental
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escrito por Sol Rezza
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jueves, 18 de diciembre de 2008 |
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“Con el paisaje sonoro es el sonido mismo que intermedia la relación del compositor/oyente con el contexto social y ambiental, reflejándolo, comentándolo, imaginando su forma ideal, explorando sus significados interiores. En esencia, uno está a la vez componiendo y siendo compuesto a través del sonido” Barry Truax.
Sentir el sonido.
En la película “Tocando al sonido” la artista Evelyn Glennie nos habla de cómo los sonidos no sólo se escuchan con los oídos, sino que se sienten a través de todo el cuerpo y que inclusive uno es capaz de poder tocar el sonido.
El sonido principalmente es un fenómeno físico. Su naturaleza física se vio con más claridad después de un sencillo experimento que realizó en 1660 el científico inglés Robert Boyle. Mediante un delgado hilo, Boyle, suspendió un reloj despertador en el interior de un recipiente de vidrio, del que extrajo el aire. El científico esperó el momento en que sonaría el timbre del despertador, y con satisfacción comprobó que el timbre no se escuchó; después dejó entrar un poco de aire y empezó a oír el timbre.
Robert Boyle demostró así que el sonido requiere de un medio, de alguna sustancia a través de la cual se puedan transmitir las vibraciones. En definitiva lo que logró Boyle fue descubrir que el sonido se mueve; y nosotros podemos sentir ese movimiento.
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